Hay conocimientos que solo se vuelven útiles cuando llegan a quien los necesita, en el lugar donde se necesitan.
Del 21 al 23 de septiembre de 2026, la Escuela de Salud Pública Tekove Katu acogió tres jornadas de formación sobre la enfermedad de Chagas. Estaban dirigidas al personal de salud del área de Gutiérrez, en coordinación con la Gerencia de Red de Salud Cordillera.
Fueron tres días de trabajo intenso. Participaron docentes e investigadores de la Universidad de Florencia, la Fundación SANIT, ISGlobal, la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno, el INGEBI-CONICET de Buenos Aires, la Universidad de Nagasaki y el Programa Nacional de Chagas.
Del vector a la cuna
El programa recorrió la enfermedad de Chagas en toda su complejidad.
El primer día se habló de transmisión vectorial y prevención, con el Dr. Mirko Rojas (SANIT). Luego vino el Chagas materno-infantil, con la Dra. Angélica Guzmán (UAGRM) la M.Sc. Yumiko Takehara, de la Universidad de Nagasaki y JICA, compartió las experiencias del proyecto COMICH (Control Materno Infantil de la Enfermedad de Chagas).
La tarde y la mañana siguiente se dedicaron al diagnóstico, al manejo clínico y al tratamiento etiológico. Estuvieron a cargo de la Dra. Anna Barbiero y el Dr. Michele Spinicci, de la Universidad de Florencia, y de la Dra. Wilma Chambi, de SANIT. Los contenidos teóricos se completaron con una sesión interactiva en la que el personal trabajó sobre casos concretos.
La Dra. Maida Morales presentó el Programa Nacional de Chagas. Así quedó claro que cada acción local forma parte de una estrategia nacional.
El tercer día la Dra. Silvia Longhi presentó el estudio LAMP: el proyecto, la técnica y la evidencia que lo respalda. Por la tarde, el grupo visitó la comunidad de Palmarito. Allí la formación se encontró con la realidad del territorio.
Instrumentos que se quedan en el territorio
La formación dejó también herramientas concretas.
Al inicio del evento, el Convenio de Salud entregó al GAIGKI un lector de ELISA para el laboratorio del Hospital de Gutiérrez. La donación fue posible gracias a la generosidad de PINTRE – Associazione Percorsi Intrecciati ETS. Con este equipo se podrán confirmar los casos de Chagas en el propio territorio y comenzar el recorrido hacia el tratamiento, sin depender de laboratorios lejanos.
La Universidad de Nagasaki prestó un lector LAMP, que permitirá realizar un estudio molecular para identificar el parásito del Chagas en los recién nacidos. Es una pieza importante. En los primeros meses de vida, el bebé puede tener en la sangre los anticuerpos de la madre, y por eso las pruebas serológicas no bastan para saber si está infectado. Hacen falta métodos que detecten directamente al parásito. Cuando el Chagas congénito se diagnostica y se trata a tiempo, las posibilidades de curación son muy altas.
Para que estos instrumentos funcionen, hacen falta manos preparadas. Por eso el INGEBI-CONICET capacitó a la responsable del laboratorio de Gutiérrez, Lic. Maria del Rosario Torres Lianes, en el uso de las técnicas.
Nadie puede enfrentarlo solo
El Chagas sigue siendo uno de los grandes desafíos de salud del Chaco boliviano. Enfrentarlo exige un trabajo amplio y continuo: control del vector, mejora de las viviendas, sensibilización de las familias, diagnóstico oportuno, tratamiento y seguimiento. También exige prestar atención a las mujeres embarazadas y a sus hijos.
Ninguna institución puede hacerlo sola. Estos tres días lo mostraron. Universidades y centros de investigación de Europa, América del Sur y Asia, fundaciones, el programa nacional, la red de salud, el gobierno autónomo guaraní y el personal local trabajaron en la misma sala, con el mismo objetivo.
Todos como si fuéramos uno
El Padre Tarcisio Ciabatti soñaba con una salud que naciera del territorio y se sostuviera en su gente. Soñaba con jóvenes y trabajadores de la salud formados aquí, capaces de responder a los problemas de sus propias comunidades. Su lema, Opaete Metëi Rami (“todos como si fuéramos uno”), cobra un sentido especial cuando instituciones de tres continentes se sientan en torno a una misma mesa en Gutiérrez.
Lo que él imaginó no es un recuerdo. Sigue siendo el camino.
Un paso más
Agradecemos a la Universidad de Florencia, la Fundación SANIT, ISGlobal, la UAGRM, el INGEBI-CONICET, la Universidad de Nagasaki y JICA, al Programa Nacional de Chagas, a la Gerencia de Red de Salud Cordillera, al GAIGKI y a PINTRE. Agradecemos sobre todo al personal de salud del área de Gutiérrez, que dedicó estos días a aprender para cuidar mejor.
Continuamos construyendo salud juntos, junto a las comunidades del Chaco boliviano, para que ningún niño ni ninguna madre queden fuera del diagnóstico y del tratamiento.